Encontrar el amor sigue siendo la decisión más importante de una vida
Por Carmen del Valle
Directora de Harmony International España
A lo largo de mi trayectoria he tenido el privilegio de escuchar a cientos de personas que, pese a haber alcanzado el éxito profesional y personal, sienten que hay una parte esencial de su vida que todavía está pendiente: compartirla con la persona adecuada.
Y, curiosamente, casi todas llegan con la misma pregunta.
¿Por qué me resulta tan difícil encontrar una pareja estable?
Vivimos en una época en la que conocer gente nunca había sido tan fácil y, sin embargo, construir una relación auténtica nunca había parecido tan complicado.
Después de tantos años dedicada al matchmaking, he llegado a una conclusión muy sencilla: el problema no suele ser la falta de oportunidades. El problema es que hoy existen demasiadas opciones superficiales y muy pocos encuentros realmente significativos.
Una vocación que nació de escuchar a las personas
Aunque soy Licenciada en Derecho y ejercí la abogacía durante años, me acabé dando cuenta de que aquello que me hacía verdaderamente feliz era escuchar, comprender y acompañar a las personas.
Siempre he sido una persona empática, intuitiva y profundamente interesada por las relaciones humanas. Me fascinan las historias de vida, las emociones, aquello que no siempre se expresa con palabras y que, sin embargo, dice tanto de una persona.
Con el tiempo comprendí que mi verdadera profesión no consistía en interpretar leyes, sino en interpretar personas.
Por eso decidí dedicarme plenamente al mundo del matchmaking profesional.
Hoy, como directora de Harmony International España, sigo sintiendo la misma ilusión que el primer día. Porque cada cliente representa una historia diferente, un nuevo reto y, sobre todo, una oportunidad de cambiar una vida.
Todo empieza con una conversación
Muchas personas creen que acudir a una agencia matrimonial consiste simplemente en rellenar un formulario y esperar una presentación.
La realidad es muy distinta.
Nuestro trabajo comienza mucho antes.
La primera conversación es probablemente la más importante de todo el proceso. No se trata de vender una membresía ni de convencer a nadie. Se trata de conocernos mutuamente.
Quiero entender quién es esa persona, qué ha vivido, qué busca realmente y, sobre todo, si podemos ayudarla.
No todas las personas necesitan nuestros servicios, y siempre he creído que la honestidad debe estar por encima de cualquier interés mercantil.
Si considero que podemos aportar valor, comienza entonces un proceso mucho más profundo.
Más allá del perfil perfecto
Con frecuencia los clientes llegan convencidos de saber exactamente qué tipo de pareja desean.
Sin embargo, a medida que avanzamos en las entrevistas descubrimos algo muy interesante.
Muchas veces no es que hayan elegido mal una vez. Han repetido el mismo patrón durante años:
Personas emocionalmente indisponibles.
Relaciones donde siempre daban más de lo que recibían.
Vínculos basados únicamente en la atracción inicial.
Expectativas construidas sobre ideales poco compatibles con la realidad…
Nuestro trabajo consiste precisamente en ayudarles a reflexionar sobre relaciones anteriores, a identificar esos patrones y abrir la puerta a personas que quizá nunca habrían considerado, pero con las que pueden construir una relación mucho más sólida y satisfactoria.
La compatibilidad no nace de las coincidencias
Existe la falsa creencia de que dos personas compatibles deben parecerse en todo.
Mi experiencia me dice exactamente lo contrario.
La verdadera compatibilidad nace de compartir valores, visión de vida, formas de comunicarse, proyectos comunes y una manera similar de entender el compromiso.
Las aficiones pueden cambiar.
La profesión puede cambiar.
Incluso las circunstancias personales evolucionan.
Los valores, en cambio, suelen permanecer.
Por eso dedicamos tanto tiempo a conocer en profundidad a cada cliente.
No buscamos simplemente afinidades superficiales.
Buscamos proyectos de vida compatibles.
El valor del matchmaking personalizado
En Harmony International cada presentación está cuidadosamente estudiada.
No trabajamos con algoritmos.
No dejamos nada al azar.
Detrás de cada encuentro hay horas de entrevistas, análisis, búsqueda y reflexión.
Nuestro objetivo no es organizar muchas citas.
Es presentar a la persona adecuada.
A veces basta un solo encuentro para cambiar una vida.
Y cuando eso ocurre, comprendemos por qué merece la pena todo el esfuerzo.
Lo que más me emociona después de tantos años
Hay algo que nunca deja de emocionarme.
Recibir una llamada meses después para decirme:
«Carmen, creo que he encontrado a la persona con la que quiero compartir mi vida.»
En ese instante recuerdo por qué elegí esta profesión.
Porque ayudar a alguien a encontrar pareja no consiste únicamente en organizar encuentros.
Consiste en devolver la ilusión.
En recuperar la confianza.
En demostrar que el amor sigue siendo posible cuando dos personas adecuadas se encuentran en el momento correcto.
Y ese sigue siendo, hoy, el mayor privilegio de mi trabajo.


