La chispa a primera vista es uno de los mitos más arraigados cuando se trata de encontrar pareja.
Vivimos en un mundo donde todo puede llegar en segundos. Pides comida y llega en 20 minutos. Buscas una serie y la tienes al instante. Esa inmediatez funciona muy bien para muchas cosas, pero cuando se trata de conocer a alguien con quien construir una relación de pareja, querer resultados instantáneos nos está jugando en contra.
Hemos llegado a un punto donde tratamos a las personas como si fueran desechables, descartándolas por razones que, si las analizamos en frío, no tienen mucho sentido. Una de las más comunes: la famosa chispa.
¿Qué es exactamente la chispa?
En el contexto de las citas, la chispa se refiere a esa sensación inmediata de atracción intensa o conexión instantánea que algunas personas esperan experimentar al conocer a alguien por primera vez. Es esa «electricidad» o «magia» que Hollywood y Disney nos vendieron como señal inequívoca de que alguien es el indicado. El problema es que convertimos esa sensación en un requisito obligatorio.
Lo que escucho todo el tiempo en las citas
Como coach y matchmaker, escucho esta historia con frecuencia: se conocen dos personas, la cita fue genial, hubo buena conversación, risas, se encontraron atractivos e interesantes mutuamente pero no hubo chispa. Y punto. Siguiente.
Ahí es donde quiero profundizar un poco.
Está muy bien conocerse a uno mismo, saber qué buscamos en una pareja, tener claridad sobre lo que queremos, incluso físicamente. Eso ayuda a tomar mejores decisiones y a no perder el tiempo. Pero a veces la vida tiene preparada a una persona mucho mejor de lo que nosotros mismos habríamos imaginado, y no le damos ni la oportunidad de mostrarnos quién es.
Por ejemplo: en tu lista ideal buscas a alguien con ojos azules y pelo castaño, y la persona que tienes enfrente es rubio de ojos verdes, tiene todo lo demás que buscas, incluso cosas que no sabías que te podían gustar, pero como no cumple ese requisito físico específico y encima no hubo chispa… siguiente. Y ahí se queda alguien que podría haber sido increíble para ti.
Lo que dice la ciencia sobre la chispa
Logan Ury, científica del comportamiento, coach de citas y Directora de Ciencias de las Relaciones en Hinge, autora del bestseller How to Not Die Alone, señala que solo el 11% de las parejas felizmente casadas experimentaron amor a primera vista.
Ury identifica tres mitos alrededor de la chispa. El primero: que si no la sientes al principio, nunca va a surgir. El segundo: que si la sientes, es necesariamente buena señal. Y el tercero: que si existe esa chispa, la relación tiene futuro. Ninguno de los tres es verdad.
Sobre el segundo mito, Ury explica que lo que muchas veces interpretamos como química en realidad es ansiedad: la incertidumbre de si la otra persona está interesada en nosotros o no. Dicho de otra manera: a veces la chispa que sentimos no nos dice nada sobre compatibilidad. Solo nos dice que estamos nerviosos.
Puedes ver a Logan Ury hablando de esto en detalle en su episodio del podcast de TED: How to make dating not suck.
La chispa también se construye con el tiempo
Si la primera cita fue buena, ¿por qué no darse la oportunidad de seguir conociéndose? No se trata de forzar nada, sino de no cerrar una puerta antes de tiempo.
Ury lo explica con algo llamado el mere exposure effect (efecto de mera exposición): cuanto más tiempo pasas cerca de alguien, o cuantas más veces escuchas una canción, más te empieza a gustar, porque te vas familiarizando. La chispa puede crecer. No siempre llega el primer día.
El FOMO que nos paraliza
Creo que hay otro factor que no se habla suficiente: el FOMO (Fear Of Missing Out, o miedo a perderse algo). En el contexto de las citas, se traduce en esa sensación de que si te quedas conociendo a esta persona, quizás te estás perdiendo a la persona, esa que desde el primer momento te va a hacer sentir la chispa. El resultado es que no te permites tomarte el tiempo, sigues rechazando perfiles, sigues a la siguiente cita, y descartando a personas valiosas sin darles siquiera la oportunidad real.
Ury lo llama «maximizar»: la búsqueda constante de algo mejor, incluso cuando ya tienes a alguien bueno enfrente.
Entonces, ¿qué hacer?
Si estás de vuelta al mundo de las citas, te propongo un cambio de perspectiva:
- No busques la chispa a primera vista. No es un indicador fiable de compatibilidad.
- Si la persona te hizo sentir bien, date la oportunidad de conocerla un poco más.
- No te cases con tu checklist. Revisa que no rompa tus no negociables reales, los que verdaderamente importan para una convivencia sana a largo plazo.
- Déjate sorprender. A veces lo mejor llega sin avisar.
Hoy en día encontrar pareja es complicado, y una de las cosas que lo hace más difícil es precisamente esto: descartamos a las personas demasiado rápido, por razones que en el fondo no tienen mucho peso. La chispa puede ser una señal, pero no es una garantía. Y su ausencia en una primera cita tampoco es una sentencia.
Dale una segunda oportunidad a quien se la merece.


