¿SABES IDENTIFICAR SI TU RELACIÓN DE PAREJA SE ESTÁ TERMINANDO?

 Las relaciones al igual que las personas evolucionan con el tiempo y con el transcurso de la vida. Los acontecimientos y las circunstancias a las que nos enfrentamos hacen que cambiemos y nos adaptemos a las nuevas situaciones cambiando así nuestro comportamiento y en ciertos casos algunos aspectos de nuestra personalidad.

En el caso de la pareja esto se multiplica por dos y quizá es más complejo porque esos cambios implican que ambas partes lleguen a acuerdos , se vayan adaptando y creciendo en sintonía aceptando y asumiendo un cambio en cada miembro integrante y también en la pareja como equipo , de ahí el dicho de “caminar juntos de la mano” o “ crecer juntos”.

A veces esos cambios no son posibles por múltiples factores y la relación ve como sus cimientos se tambalean. Esto normalmente no es sólo es debido a un cambio personal de cada uno, sino que se le suman otros problemas que pueda arrastrar la pareja como el desgaste del vínculo por desatender la pareja en sí, el cuidado de los hijos, no tener un espacio personal cada uno, miedos, temas no hablados o zanjados, problemas económicos y gestión emocional de cada uno de los distintas dificultades que pueden surgir dentro de la pareja.

Cuando la relación hace aguas, existen una serie de señales que solemos obviar y que se mantienen en el tiempo indicándonos que algo no va bien con nuestro compañero o compañera. Si consigues detectarlas a tiempo y puedes solucionar esas diferencias, estarás salvando la relación que tantas alegrías te da y tanto te llena. Son las siguientes:

1. Menos intimidad: y no nos referimos solamente al sexo , sino a los momentos en los que estáis los dos solos compartiendo momentos que son de los dos y que están llenos de complicidad: conversaciones en la cama antes de dormir, muestras de cariño inesperadas mientras hacéis cosas cotidianas etc.

 2. Pérdida de confianza: El caso más grave es una infidelidad pero no es la única causa. La pérdida de confianza puede romper definitivamente una pareja ya que la otra persona deja de ser percibida como un apoyo y suele generar decepción y frustración a partes iguales deteriorando el vínculo para siempre sin posibilidad de vuelta atrás.

3. Imposibilidad de cambio por parte de uno de los integrantes: A veces la vida nos pone contra las cuerdas y genera cambios drásticos y en la pareja ambos tienen la misma responsabilidad. Si uno de los dos es más rígido y no se adapta sea cual sea la dificultad, puede generar que esa relación se descompense: la típica frase “tirar del carro”. Si sólo uno de los dos lo hace y eso se mantiene en el tiempo, puede generar problemas en la pareja.

4. Dinámicas tóxicas: Muchas parejas sin darse cuenta normalizan cierto tipo de conductas dentro de ella que acaban destruyendo el vínculo por desgaste de uno o los dos miembros. Dependencia emocional, faltas de respeto o roles que se establecen desde el principio de la relación por miedo a perderse o por carencias personales no atendidas entre otras.

5. Cambio en los planes de vida : La perspectiva de lo que uno quiere puede cambiar con el tiempo y a veces las personas renunciamos a algo que queremos por mantener a la pareja a nuestro lado sin sopesar si eso nos hace bien. Quedarte en una relación renunciando a algo que te llena puede dar lugar a arrepentimientos y a que finalmente pierdas todo. Es muy importante ser honesto con uno mismo y con la pareja para poder llegar a acuerdos cuando se llegue a un punto de inflexión de este tipo.

6. El amor se ha acabado: A veces es tan sencillo como que ya no existe ese sentimiento que te haga querer luchar por esa relación y es muy perjudicial querer salvarla a toda costa ya sea por miedo a hacer daño, por los hijos etc. Cuando el amor se termina y no hay vuelta atrás, es mejor dar el paso y darse el espacio suficiente para sanar y quien sabe, volverse a enamorar pasado un tiempo de duelo.